Pregunta Nº 3 ¿Por qué se producen los TCA? Yo tengo y no sé por qué.

Igual que hay diferentes tipos de Trastornos de la conducta alimentaria con síntomas distintos, el por qué se detona un TCA en una persona y en otras no, continúa siendo un tema a debate, aunque se han sentado bases para hablar de vulnerabilidad, es decir, la probabilidad que tiene una persona de desarrollar un trastorno u otro. A esto se le llaman “Factores de riesgo” y existen de diferente tipo.

Hoy vamos a hablar de los que tienen que ver directamente con la persona.

La base genética se continúa investigando por lo que, en mi opinión, hablar desde ahí solo se puede hacer elucubrando que existe vulnerabilidad para la expresión de determinados genes siendo la epigenética la que nos hablaría de qué experiencias puede activarlos o no. Ya que, por ejemplo, el hecho de que se diga que “existe vulnerabilidad genética si una madre ha tenido TCA” aumentando la probabilidad de que la descendencia la tenga, no deja de ser incompleto ya que podría no tener que ver con los genes de la madre sino con el perfil de personalidad desarrollado por ella y las conductas observables por los hijxs desde pequeños. Si bien, ese comportamiento de la madre pudiera haber cambiado ciertos genes en ella que transmitiría a su descendencia. Por lo tanto, sería algo circular. Como siempre, el debate “nature VS nurture”.

Como “rasgos característicos” podemos encontrar también diferentes y discordantes. Por un lado, el perfeccionismo, la rigidez y la inflexibilidad que se observan desde bien pequeñitxs. Muchas veces están relacionados con un cambio en el sistema familiar, por ejemplo: la pérdida de una figura importante o bien, la aparición de un hermano/a que demanda más atención por la razón que sea. Esto crea perfiles que se auto regulan “de más” para la edad que tienen. Las prioridades y el bienestar de los demás pasa a un primer plano. No querer molestar o generar más problemas de los que ya hay hacen que se exijan mas y que se hagan cargo de cosas que no les corresponde por edad.

La baja autoestima también se encuentra dentro de los factores de riesgo. Y no se nace con ella. Se genera en relación con los contextos en los que interactúa la persona desde bien pequeñita. Por ejemplo, dentro del entorno familiar, lo generaría el tener madres o padres que siempre señalan los “defectos” poniendo“etiquetas” como “torpe”, “desastre”, “lenta” u otros que generan sobreprotección como “débil” “blanda” “dependiente” y un largo etcétera de los que, seguro, las personas que padecen TCA nos pueden facilitar muchos ejemplos. (Os animamos a hacerlo en los comentarios del post y de Instagram). Pueden ser incluso «apelativos cariñosos» como «mi gordita» o «mi flaca» o repetir constantemente lo «guapa», «perfecta», «lista», «maravillosa» que es. También puede contribuir tener hermanos que por celos u otras razones, ningunean e incluso, pegan habitualmente.

El segundo lugar donde se fragua esta baja autoestima sería el que prosigue en cuanto a la ampliación de círculos a medida que creemos: el escolar. En este ambiente, se suelen dar de manera velada o mas evidente, episodios de bullying que marcan profundamente la percepción que la persona tiene de sí misma, creando una imagen distorsionada de la realidad. Y, al no poder cambiar el entorno, la persona tiende a activar un locus de control interno, responsabilizándose de lo que sucede e instaurando conductas que puedan cambiar su persona para ser aceptada dentro de su grupo de iguales, en base a los roles imperantes en ese momento (como puedan ser la belleza asociada a la delgadez) o bien, autodestructivas en base a la idea de que “nadie las quiere ni las va a querer nunca”. Algo que, por cierto, muchas personas con TCA han escuchado literalmente de sus compañeros de clase o bien de su pareja cuando comienzan los primeros contactos con el otro sexo en la adolescencia. Esto no es atribuible solo a la relación mujer-sumisa/hombre-agresor. En consulta encuentro hombres ninguneados por sus parejas que terminan desarrollando trastornos psicológicos, entre ellos, TCA.

En otro post hablaremos de otros factores de riesgo así como de diferentes paradigmas como la Psicosomática Clínica que nos ofrece teorías sobre el origen de los TCA que están siendo muy útiles en la resolución de estos trastornos y la consecución de la satisfacción con nuestra vida.

Al final siempre hay que ir al principio que es donde reside el secreto para el cambio. 

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