Al escenario por Negu Karlsson

Nos complace poder compartir la carta de Negu Karlsson en la que no solo podemos descubrir su testimonio, sino el camino a la felicidad. Esperamos que os sirvan de ayuda y os dejen con ganas de saber más, ya que lo podréis descubrir gracias a el libro que acaba de publicar.

Querida amiga, querido amigo:

No nos conocemos en persona pero nos conocemos más de lo que nos imaginamos. Más de lo que te imaginas. Quizás, en este momento esta carta puede parecerte papel mojado. Bueno, puede. Lo entendería. Todo es discutible. Todo. Pero por favor, si se moja, ponla a remojo. Te lo pido por favor. Aunque la escondas en un huequito en cualquiera de esos cajones en los que nunca escarvarías. Siempre por si las moscas.

Por cierto, me llamo Negu, Negu Karlsson. No tuve una infancia modelo, ni unos compañeros de colegio modelo, ni tampoco una familia modelo. Se burlaban de mí. En el colegio tenía un nombre y apellido distinto: Puto y Gordo. Podría escribir muchos folios sobre todo esto pero he decidido no hacerlo. Es mejor ir al grano.

Probablemente ya sepas o te imagines lo que te voy a contar (o quizás no). Si tu respuesta es afirmativa, compréndeme. Y si es que no, paciencia, no tardo mucho.

Recién cumplidos los 17 cumplí mi sueño: estar delgado. El santo grial. Un cuerpo nuevo. Una nueva carcasa. Claro que esto último de la carcasa lo digo ahora porque en realidad corría el año 2002 y lo móviles…no eran como ahora. Me estoy enrollando, ¿verdad?

Si es que siempre me pasa. La cosa es que yo pesaba 85kg y terminé en los 52kg. Y mido 172cm. No puedo decir más porque entonces no vas a leer mi libro (sí, he escrito un libro, porque soy ese del que te hablo pero con las piezas apretadas, engrasado, con una carcasa homologada, una cobertura wifi con señal hasta

arriba, 4gb de datos…) y quiero que me leas y me sientas, te emociones, me oigas, me alumbres de lectura. Pero quiero sobretodo que cuando me leas te leas, cuando me sientas te sientas, cuando te emociones por mí te emociones por ti, cuando me oigas te oigas, cuando me alumbres te alumbres y te leas de nuevo. Y te entiendas una y otra vez. Las veces que haga falta.

Porque la vida es larga, amplia y compleja. A cualquier edad.

Porque merece la pena esforzarse, dedicarse, emprender proyectos, no rendirse, siempre. Siempre. Pero no a cualquier precio. Porque yo no quiero hablarte de lo que te habla el resto de la gente, estarás cansada, cansado. Solamente, si me lo permites, me gustaría que me leyeras, de momento, esta carta. Y después este consejo:

Adopta a la vida, una vida con formato olor a contenido

Rompe ese contrato trampa con letra pequeña, salta

No hay enemigos, ni siglas, no hay kilo, hay un hilo

anudado, enredado, a un telón,un escenario, tu actuación

Colócate en posición autonomía, tatúate, inscripción:

Me voy a regalar, no tengo enemigos, tengo retos, cientos

y ni unas cifras ni un trozo de cristal pueden adivinar

quién me conviene ser, así, por azar, sin saber que

en realidad lo que estás pidiendo a gritos es:

LA FELICIDAD

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