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Los cuerpos grandes y los TCA restrictivos

La cultura de la dieta nos ha hecho pensar que cualquier intento por restringir nuestra alimentación llevará, casi que de manera lineal, a tener un cuerpo delgado. Es la principal razón por la cual los Trastornos de la Conducta Alimentaria en cuerpos grandes tienden a pasar desapercibidos e incluso, llegan a ser “celebrados” y “estimulados” por los comentarios de familiares, profesionales y amigos.

En este artículo Paola Sabogal nos habla sobre los TCA en cuerpos grandes, dando a conocer el estigma que recae en este tipo de cuerpos y la gravedad que esto puede suponer.

Los cuerpos grandes y los TCA restrictivos


La industria de dieta y pérdida de peso – que sólo en Estados Unidos factura 72 billones de dólares al año – nos ha llevado a creer que el peso corporal depende del control personal sobre el consumo y el gasto energético, reduciendo los cuerpos a un ideal biomecánico (invariable desde el siglo XVII) en que “comer menos y gastar más” representa la ecuación que garantiza la pérdida de peso.

Pese a la multiplicidad de factores que condicionan el peso corporal y que exceden el control del individuo, esta noción difundida – incluso por los profesionales de salud – ha llevado a asociar de manera estereotípica y errónea a los cuerpos que se “restringen” con la delgadez.


El TCA restrictivo “normativo”:

“No eres lo suficientemente delgadx para tener anorexia”


Pensar en un TCA restrictivo en el marco de la cultura popular nos pone frente a la representación – particularmente femenina – de un cuerpo emaciado. Basta una búsqueda rápida en Google para verificarlo. Como resultado, la imagen que se dibuja en torno a los TCA restrictivos y su gravedad, remite con frecuencia a los cuerpos que, médicamente corresponden con el “bajo peso” (medido según el IMC) o tocan de cerca sus márgenes.

Si bien el DSM 5 clasifica los TCA restrictivos con parámetros diferentes al “bajo peso” en el marco de la categoría “atípica”, la literatura tiende a referir principalmente la presencia de “normopeso” o ligero “sobrepeso” (todos según los estándares del IMC), desconociendo que este diagnóstico abarca una amplia franja de personas de todos los pesos y categorías de IMC.

Adicionalmente, estos trastornos “atípicos” (p. ej. anorexia nerviosa atípica) no sólo suelen ser los más “típicos” y prevalentes, sino que además, quienes los padecen, son más susceptibles de sufrir discriminación en el tratamiento, siendo objeto de errores diagnósticos en virtud del sesgo de peso de los profesionales de salud, que llevan incluso a la prescripción de tratamientos orientados a la pérdida de peso y el fomento de diversas conductas de riesgo (puedes ver el artículo escrito en conjunto con Miriam Sánchez para más información sobre conductas de riesgo).


El aumento del riesgo:


Que las personas con cuerpos grandes sean objeto de inducciones sistemáticas hacia la pérdida de peso no sólo incrementa el riesgo de las complicaciones propias del TCA, sino que también retrasa el tiempo de diagnóstico, profundizando su gravedad y desestimando el intenso sufrimiento que se siente en medio de una relación tormentosa con el cuerpo y la alimentación.


En efecto, parece hacer parte del sentido común que cuando vemos a alguien delgado debemos alentarlo a que coma o “deje de matarse de hambre” con una gran preocupación, pero en caso de que la persona tenga un mayor peso, nos corresponde motivar la restricción, la pérdida de peso y hasta alabar su disciplina y voluntad: “sigue adelante, es bueno para tu salud”. Esta es una de las principales razones por las cuales los TCA restrictivos en cuerpos grandes son mucho más silenciosos y peligrosos, no sólo pasando desapercibidos, sino además siendo fomentados por la sociedad y los profesionales de salud.

Pese a que la evidencia demuestra que las complicaciones y la severidad de un TCA no dependen del tamaño del cuerpo, aún es común encontrar evaluaciones de riesgo orientadas en virtud del menor peso corporal. En contraste, Sawyer et al. (2016) encontraron que, en comparación con adolescentes de bajo peso diagnosticados con anorexia nerviosa, los adolescentes con diagnóstico de anorexia nerviosa “atípica” presentan complicaciones físicas y psicológicas similares.

Adicionalmente, los autores señalan que los adolescentes con mayor peso tienden a ser más propensos a experimentar síntomas más severos de TCA, baja autoestima y tener retrasos diagnósticos y pérdidas de peso más prolongadas en el tiempo.


El efecto de la retórica alrededor de la “epidemia de obesidad”:


En nuestros días parece común que los mensajes relativos a la “salud” hayan quedado reducidos a comportamientos de alimentación y actividad física (la versión de la cultura de dieta avalada por profesionales) que condenan a los cuerpos grandes a la imagen de ser faltos de disciplina y voluntad, sesgando el criterio profesional a omitir la presencia de relaciones tormentosas con el cuerpo y la alimentación.

En este escenario, no sólo se refuerza la idea de que la restricción es “incompatible” con diversos tamaños de cuerpo, sino que, además, se reduce la “salud” al ejercicio de comportamientos simples moldeados por la voluntad personal, que desestiman el profundo daño que causa la privación de alimentos a todas las personas, sin importar el peso, la forma o el tamaño de su cuerpo. A partir de ello, la inducción a la pérdida de peso, la restricción alimentaria y el uso del ejercicio como compensación – todas conductas que deben desalentarse en la recuperación de un TCA – pasan a ser la prescripción de rutina sobre los cuerpos grandes.


Los cuerpos grandes y el TCA – triple estigmatización:


Quienes tienen un peso superior al considerado “normativo” o socialmente “aceptable” para un TCA tienden a experimentar una mayor presión por desestimar la severidad de su condición e incluso, son incapaces de buscar ayuda al atribuir su situación al “fracaso” personal que enmarca la cultura de dieta.


En este sentido, quienes padecen un TCA restrictivo mientras habitan un cuerpo grande enfrentan un mayor grado de vulnerabilidad resultado de una triple estigmatización:
  1. Deben lidiar con la gordofobia y la discriminación internalizada que no sólo fomenta el rechazo de la gordura (y, por tanto, de sus cuerpos), sino que “aplaude” la pérdida de peso, la restricción y el autocontrol.
  2. Afrontan el estigma – aún muy prevalente en nuestra cultura – de tener un TCA, que se asocia con capricho, vanidad, privilegio y decisiones personales.
  3. Experimentan todo tipo de discriminaciones en la atención de un TCA, que incluyen: diagnósticos erróneos, prescripciones que fomentan el trastorno o conductas de riesgo, retrasos en el tratamiento (a veces de varios años), períodos más cortos de atención, menor prescripción de pruebas diagnósticas y monitoreo de marcadores de salud más allá del peso, atribución de todos los problemas de salud al peso, deslegitimación del sufrimiento y desestimación de la severidad.

Al respecto, vale la pena citar a Erin Harrop (2019) cuando narra su experiencia de tratamiento para anorexia nerviosa encarando dos corporalidades diferentes:

“No importa cuánto digan los médicos (y los profesionales de salud) que ‘los trastornos alimentarios no se relacionan con la comida o el peso’, si los pacientes reciben un tratamiento diferente en función del peso, se produce un profundo daño”.

Erin Harrop (2019)

En virtud de lo anterior, el punto central de este artículo es: un trastorno restrictivo se presenta en todos los tamaños corporales y el sufrimiento de todas las personas es igualmente legítimo y merece ser atendido adecuada y equitativamente.


Para finalizar…

Si sospechas o padeces un TCA y tu cuerpo parece no cumplir con los “estándares” para un TCA, tal vez te interese saber que:
  • No eres un “fracaso” por no perder peso a pesar de restringir drásticamente tu alimentación. El cuerpo no funciona así, hay miles de factores que condicionan tu peso. El problema no eres tú, la industria de la dieta y las mentiras que nos repiten diariamente son el problema.
  • Tu sufrimiento no es menos grave por el tamaño de tu cuerpo. De hecho, está demostrado que el retraso en el diagnóstico, la inequidad en la atención y los múltiples estímulos y “aplausos” que reciben las personas de cuerpos grandes ante la restricción y la pérdida de peso resultan en un incremento en el riesgo de complicaciones y gravedad. Tu sufrimiento es legítimo y es importante.
  • No estas solx. Pese a todos los estereotipos que existen alrededor de los TCA restrictivos, es cada vez más común que las conductas de riesgo y los TCA establecidos se presenten en mayores segmentos de la población, independientemente de su tamaño corporal.
  • Hoy es el mejor momento para buscar ayuda. Desestimar tu sufrimiento e incomodidad puede llevarte a acrecentar la gravedad de lo que vives y dar tiempo a que surjan complicaciones. Asesórate y acompaña tu recuperación de la mano de profesionales que trabajen a través de un enfoque inclusivo de peso y salud en todas las tallas (HAES).

Referencias del artículos Los cuerpos grandes y los TCA restrictivos:

· ResearchAndMarkets.com. (25 de February de 2019). The $72 Billion Weight Loss & Diet Control Market in the United States, 2019-2023 – Why Meal Replacements are Still Booming, but Not OTC Diet Pills – ResearchAndMarkets.com. Obtenido de Businesswire

· Gwen, M. (2019). Top 5 Myths about Atypical Anorexia. Recuperado el Junio de 2020, de NEDA

· NEDC. (July de 2013). Issue 13 | DSM-5: Overview of Changes. Obtenido de NEDC e-Bulletin

· Karges, C. (8 de Frebruary de 2018). Atypical Anorexia Nervosa: Signs and Symptoms. Recuperado el Junio de 2020, de Eating Disorder Hope

· Conason, A. (9 de February de 2018). What Is Atypical Anorexia Nervosa? Recuperado el Junio de 2020, de Psychology Today

· Sawyer, S. M., Melissa Whitelaw, M., Le Grange, D., Yeo, M., & Hughes, E. K. (29 de March de 2016). Physical and Psychological Morbidity in Adolescents With Atypical Anorexia Nervosa. Pediatrics , 137(4).

· Ravin, S. (2019). Higher-Weight (Atypical) Anorexia Nervosa. Recuperado el Junio de 2020, de Mirror-Mirror Eating Disorder Help

· Whitelaw, M., Lee, K. J., Gilbertson, H., & Sawyer, S. M. (December de 2018). Predictors of Complications in Anorexia Nervosa and Atypical Anorexia Nervosa: Degree of Underweight or Extent and Recency of Weight Loss? J Adolesc Health, 63(6), 717-723.

· Harrop, E. N. (2019). Typical-Atypical Interactions: One Patient’s Experience of Weight Bias in an Inpatient Eating Disorder Treatment Setting. Women Ther., 42(1-2), 45–58.

1 comentario

  1. Piñi

    Este artículo es taaan importante. He pensado muchas veces en lo difícil que me ha sido este camino con sobrepeso y tca (más de 20 años).
    En mi primera Consulta psicologica, me dijeron que mi problema no era grave y que solo derivaban a la unidad de tca a personas con bajo peso.
    Ha pasado mucho tiempo desde entonces, pero esto me impulso a mi primera gran pérdida de peso. Ahora miro atrás y veo que sentía que no estaba suficientemente enferma, que mi problema no merecía atención y tenía que gritar más alto.
    Estoy convencida de que mi sobrepeso fue uno de los factores que durante tantos años cronificaron mi sufriento. No sólo por el feedback que recibía, también m diferenciaba de otras compañeras con tca, y me recordaba que mi problema no era la restricción, los atracones o los vómitos. Me decía a mi misma que mi verdadero problema era el sobrepeso.
    Hay tanta presión por adelgazar, y es tan difícil querer curarse de un tca cuando todo y todos te empujan a bajar de peso…

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