Testimonio: Carta de mi futura yo

Este testimonio en forma de carta cuestiona factores socioculturales que le llevaron a sufrir Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA)...

Compartimos el testimonio de Nela, que nos llega desde Costa Rica. Lo hace con esta carta que, según cuenta ella misma, le hubiese gustado recibir en su pasado. En ella cuestiona factores socioculturales que le llevaron a sufrir Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA).

Estamos seguras de que estas cuestiones ayudarán a que más personas tomen conciencia y esperamos que sirva de aliciente para coger fuerza y luchar por la recuperación del TCA.

Gracias Nela por compartir con nosotrxs tu historia con los TCA y ayudar a seguir visibilizando vuestras realidades.

Mi futura yo recuperada a una niña más joven.
Lo que me hubiese gustado leer a mis 9 años. 

Sé que ahora te sientes mal. Sé que constantemente piensas que no eres suficiente, que quisieras otro cuerpo, cara, entre muchas otras cosas más.

Créeme, sé porque te sientes de esa forma porque he pasado por ahí. Me he visto en el espejo y no me gusta lo que veo. Me he acostado y levantado deseando cambiar múltiples aspectos físicos que no me gustaban; inclusive, he llegado a odiarme por no poder cambiar.

Pero en muchas ocasiones me he llegado a preguntar, ¿De dónde vienen todas esas ideas y por ende sentimientos de que no soy suficiente?

Buscando un poco en diferentes fuentes y analizando mi entorno (personas que conozco) y analizándome, me di cuenta de que la sociedad y la cultura están construidas de tal forma que nos hacen creer que no somos suficientes para que consumamos diferentes productos de “belleza”, servicios médicos, películas y muchas otras cosas más.

Entonces, pregúntate ¿Quién sale perdiendo y quién sale ganando?

A veces vemos películas, series, videos en donde las mujeres que aparecen son los típicos mandatos de una mujer “ideal” y si te pones a pensar inclusive a esas mujeres que catalogamos como perfectas son retocadas por efectos. Nuevamente:

¿Existe la posibilidad entonces de llegar a cumplir todos esos estándares de belleza absurdos?

Sé que no me estás preguntando, pero quiero contarte mi historia muy brevemente para que te cuestiones si vale la pena seguir diferentes patrones para alcanzar algo objetivamente imposible.

Desde muy pequeña solía recibir comentarios muy hirientes de parte de personas muy cercanas y no tan cercanas, porque claro, la gente siempre se toma el derecho de opinar sobre nuestros cuerpos sin pensar en las consecuencias. Me decían cosas acerca de mi panza, mis piernas, mi cara, mis caderas, mi busto, mi forma de comer, en fin, todo parecía estorbar.

A los 13 años empecé a adoptar conducta alimentaria un poco inadecuadas y hacía mucho ejercicio. Empecé a bajar mucho de peso y a mis 14 o 15 años llamaron a mis papás del colegio mostrando una preocupación por mi salud. Además, mis notas bajaron, pues claro no tenía energía para estudiar. Para no hacer muy largo el asunto, a mis 15 años me internaron porque mi peso estaba muy por debajo y tenía serias consecuencias en la salud (tuve un preinfarto).

No podía salir con mis amigos, no podía levantarme de la cama solo al baño o a comer. Perdí muchos meses de colegio (más de un trimestre). Fue una época muy difícil para mi y mi familia y no se la deseo a nadie. Después del tiempo, a mis 22 años tuve una recaída y pues no estuve internada porque la detecté a tiempo, pero fue muy complicada y compleja.

Ya era una adulta sufriendo nuevamente de una enfermedad que la dejó al borde de la muerte una vez. Igualmente, me perdí de infinidad de actividades familiares, salidas con amistades, promociones laborales, estanqué mis estudios y proyectos personales. 

Ahora te pregunto, ¿Estás dispuesta a perder tu vida por alcanzar ideales impuestos por un mundo que está dispuesto a dañarme y disfrutar de ello con los múltiples beneficios que les deja?

Aprendí a aceptarme y amarme como soy. Así que vos, amate, cuídate y sigue. Eres capaz, eres suficiente, eres fuerte. 


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