Testimonio TCA: Quiero ser libre

“Quiero ser libre” es un testimonio duro sobre Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA) que nos recuerda que no es una enfermedad solo de mujeres...

Este testimonio sobre Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA), nos llega de parte de Antonio. Nos recuerda que la anorexia no es una enfermedad solo de mujeres, como en muchas ocasiones se ha difundido. También afecta a hombres y, en general, a todo tipo de personas. La anorexia no discrimina.

“Quiero ser libre” es un testimonio duro. Antonio reflexiona sobre cómo terminó poniendo su vida en peligro por culpa de los cánones de belleza irreales y de una relación muy tóxica con una expareja que le infundió todo tipo de inseguridades.

Además, este testimonio refleja la dureza de las recaídas. Cuando estamos en quasi-recuperación, es posible que al enfrentarnos a un periodo especialmente estresante volvamos a recurrir a nuestras viejas herramientas de afrontamiento, por dañinas y desadaptativas que sean.

A día de hoy Antonio ha dado grandes avances en su proceso de recuperación. Sabemos que el proceso es difícil y doloroso, pero merece la pena. Deseamos de corazón que logres tu recuperación total. ¡Gracias por tu valentía!

Expreso está vivencia para sacar está espina clavada en mi. La espina de que mi propia mente está siendo mi peor enemiga. Pero hay otra parte de mi mente que quiere sacar esa espina. Volver a ser yo, volver a mi verdadera forma de ser. Estoy en el camino de recuperarme, y si estás también, caminemos juntos.

Antonio

Quiero ser libre

Me llamo Antonio. Sí, Antonio. Aunque sea en menor medida, los hombres también podemos padecer anorexia. A los TCA (anorexia, bulimia u otros) les da igual tu género, tu edad, tu sexualidad, el color de tu piel… Absolutamente igual.

Mi primera toma de contacto con “Ana” ( referido a Anorexia nerviosa) fue con 22 años. Desde pequeño siempre he sido regordete, llegando incluso a caer en la obesidad”. Llegué a los 22 años pesando aproximadamente 100 kilos. Llegué a los 24 pesando solo 36. Acabé ingresado porque literalmente mi cuerpo no podía funcionar.

¿Cómo llegué a eso? Con 20 años empecé una relación con una chica que se llamaba… digamos que su nombre empezaba por “I”. Como digo, por aquella época rondaba los 100 kilos. Ya arrastraba ciertos complejos por ello. Pero esta relación ya mató mi autoestima. Siempre me andaba comparando con otros: “este es más guapo”, “ese tiene mejor cuerpo”, “aquel es mucho más atractivo que tú”.

Incluso en una ocasión, tras una relación sexual, me llegó a decir en toda mi cara que tenía pensar que estaba teniendo sexo con otros hombres para excitarse, porque yo no le atraía nada.

Eso ya fue la puntilla que destrozó la poca autoestima que podía tener. Se acabó rompiendo la relación. Pero comenzaba otra mucha más peligrosa. Empecé a ir reduciendo poco a poco la cantidad que comía. Miraba las típicas dietas que dicen “pierde 20 kilos en un mes”. Miraba consejos para soportar el hambre. Sin darme cuenta caía en los brazos de la anorexia.

Pero no la veía como una enemiga. Al contrario, la veía como mi mejor amiga. La que me guiaba para lo que yo quería ser. Me estaba engañando. Porque muchos de los que padecemos un Trastorno Alimentario caemos pretendiendo encajar en un canon de belleza, pero nos vamos alejando de dicho canon. Y si nos acabamos dando cuenta de eso, igualmente lo justificamos diciendo que es “solo un estilo de vida”. Pero qué tontería.

Como digo, llegué a quedarme en 36 kilos. Fueron 64 kilos menos en total. Pasé de estar obeso a estar totalmente desnutrido. Llegué a tener micro infartos. Los riñones y el hígado se negaban a funcionar. Todo esto porque no tenía ningún tipo de nutriente. Afortunadamente, pude sobrevivir para contarlo.

Con tiempo, empecé poco a poco a recuperar mi vida.

Me quedaron secuelas, sobre todo a nivel mental, pero pude empezar poco a poco a recuperar una vida decente. Aún me sigo preocupando por el peso. Aún no puedo evitar compararme con otros. Pero a base de ser cabezota he ido aguantando el tipo. Desde luego no es la forma más idónea de superar esto, pero hasta ahora me ha ido funcionando.

Hasta ahora. A día de hoy, desde el mes de noviembre de 2021, he empezado una relación con una chica. Llamémosle Z. ¿Como describirla? Una de las personas más maravillosas. Ella sabe mi historia, las secuelas mentales que me ha dejado… sobre todo el miedo a no ser lo suficientemente atractivo.

Es muy comprensiva con mis miedos. Quizás porque ella también ha vivido relaciones traumáticas que le han dejado secuelas físicas y mentales, y por eso puede comprenderme. Pero un pequeño comentario desafortunado por su parte (aunque desprovisto de maldad alguna) hizo que mis miedos, mis inseguridades volviesen a aflorar. Me hizo recordar que la cabezonería no era la solución, porque aún me faltaba la autoestima.

Aún tengo pánico a no gustarle a nadie, sobre todo a mí mismo. Y está empezando a matarme, porque en un solo mes he perdido 13 kilos. Ya no es estar matándome yo, es que le estoy haciendo daño a la persona más dulce que he tenido en mi vida.

Por favor, anorexia: déjame ser libre. Quiero ser libre.

Antonio AM


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